martes, 31 de diciembre de 2013

Las uvas del tiempo



Madre: esta noche se nos muere un año.
En esta ciudad grande, todos están de fiesta;
zambombas, serenatas, gritos, ¡ah, cómo gritan!;
claro, como todos tienen su madre cerca...
¡Yo estoy tan solo, madre,
tan solo!; pero miento, que ojalá lo estuviera;
estoy con tu recuerdo, y el recuerdo es un año
pasado que se queda.
Si vieras, si escucharas esta alboroto: hay hombres
vestidos de locura, con cacerolas viejas,
tambores de sartenes,
cencerros y cornetas;
el hálito canalla
de las mujeres ebrias;
el diablo, con diez latas prendidas en el rabo,
anda por esas calles inventando piruetas,
y por esta balumba en que da brincos
la gran ciudad histérica,
mi soledad y tu recuerdo, madre,
marchan como dos penas.

Esta es la noche en que todos se ponen
en los ojos la venda,
para olvidar que hay alguien que esta cerrando un libro,
para no ver la periódica liquidación de cuentas,
donde van las partidas al Haber de la Muerte,
por lo que viene y por lo que se queda,
porque no lo sufrimos se ha perdido
y lo gozado ayer es una perdida.

Aquí de la tradición que en esta noche,
cuando el reloj anuncia que el Año Nuevo llega,
todos los hombres coman, al compás de las horas,
las doce uvas de la Noche Vieja.
Pero aquí no se abrazan ni gritan: ¡FELIZ AÑO!,
como en los pueblos de mi tierra;
en este gozo hay menos caridad; la alegría
de cada cual va sola, y la tristeza
del que está al margen del tumulto acusa
lo inevitable de la casa ajena.

¡Oh nuestras plazas, donde van las gentes,
sin conocerse, con la buena nueva!
Las manos que se buscan con la efusión unánime
de ser hormigas de la misma cueva;
y al hombre que está solo, bajo un árbol,
le dicen cosas de honda fortaleza:
«¡Venid compadre, que las horas pasan;
pero aprendamos a pasar con ellas!»
Y el cañonazo en la Planicie,
y el himno nacional desde la iglesia,
y el amigo que viene a saludarnos:
«feliz año, señores», y los criados que llegan
a recibir en nuestros brazos
el amor de la casa buena.

Y el beso familiar a medianoche:
«La bendición, mi madre»
«Que el Señor te proteja...»
Y después, en el claro comedor, la familia
congregada para la cena,
con dos amigos íntimos, y tú, madre, a mi lado,
y mi padre, algo triste, presidiendo la mesa.
¡Madre, cómo son ácidas
las uvas de la ausencia!

¡Mi casona oriental! Aquella casa
con claustros coloniales, portón y enredaderas,
el molino de viento y los granados,
los grandes libros de la biblioteca
mis libros preferidos: tres tomos con imágenes
que hablaban de los reinos de la Naturaleza.
Al lado, el gran corral, donde parece
que hay dinero enterrado desde la Independencia;
el corral con guayabos y almendros,
el corral con peonías y cerezas
y el gran parral que daba todo el año
uvas más dulces que la miel de las abejas.

Bajo el parral hay un estanque;
un baño en ese estanque sabe a Grecia;
del verde artesonado, las uvas en racimos,
tan bajas, que del agua se podría cogerlas,
y mientras en los labios se desangra la uva,
los pies hacen saltar el agua fresca.

Cuando llegaba la sazón tenía
cada racimo un capuchón de tela,
para salvarlo de la gula
de las avispas negras,
y tenían entonces
una gracia invernal las uvas nuestras,
arrebujadas en sus talas blancas,
sordas a la canción de las abejas...

Y ahora, madre, que tan sólo tengo
las doce uvas de la Noche Vieja,
hoy que exprimo las uvas de los meses
sobre el recuerdo de la viña seca,
siento que toda la acidez del mundo
se está metiendo en ella,
porque tienen el ácido de lo que fue dulzura
las uvas de la ausencia.

Y ahora me pregunto:
¿Por qué razón estoy yo aquí? ¿Qué fuerza pudo
más que tu amor, que me llevaba
a la dulce anonimia de tu puerta?
¡Oh miserable vara que nos mides!
¡El Renombre, la Gloria..., pobre cosa pequeña!
¡Cuando dejé mi casa para buscar la Gloria,
cómo olvidé la Gloria que me dejaba en ella!

Y esta es la lucha ante los hombres malos
y ante las almas buenas;
yo soy un hombre a solas en busca de un camino.
¿Dónde hallaré camino mejor que la vereda
que a ti me lleva, madre; la verdad que corta
por los campos frutales, pintada de hojas secas,
siempre recién llovida,
con pájaros del trópico, muchachas de la aldea,
hombres que dicen: «Buenos días, niño»,
y el queso que me guardas siempre para merienda?
Esa es la Gloria, madre, para un hombre
que se llamó fray Luis y era poeta.

¡Oh mi casa sin cítricos, mi casa donde puede
mi poesía andar como una reina!
¿Qué sabes tú de formas y doctrinas,
de metros y de escuela?
Tú eres mi madre, que me dices siempre
que son hermosos todos mis poemas;
para ti, yo soy grande; cuando dices mis versos,
yo no sé si los dices o los rezas...
¡Y mientras exprimimos en las uvas del Tiempo
toda una vida absurda, la promesa
de vernos otra vez se va alargando,
y el momento de irnos está cerca,
y no pensamos que se pierde todo!
¡Por eso en esta noche, mientras pasa la fiesta
y en la última uva libo la última gota
del año que se aleja,
pienso en que tienes todavía, madre,
retazos de carbón en la cabeza,
y ojos tan bellos que por mí regaron
su clara pleamar en tus ojeras,
y manos pulcras, y esbeltez de talle,
donde hay la gracia de la espiga nueva;
que eres hermosa, madre, todavía,
y yo estoy loco por estar de vuelta,
porque tú eres la Gloria de mis años
y no quiero volver cuando estés vieja!...

Uvas del Tiempo que mi ser escancia
en el recuerdo de la viña seca,
¡cómo me pierdo, madre, en los caminos
hacia la devoción de tu vereda!
Y en esta algarabía de la ciudad borracha,
donde va mi emoción sin compañera,
mientras los hombres comen las uvas de los meses,
yo me acojo al recuerdo como un niño a una puerta.
Mi labio está bebiendo de tu seno,
que es el racimo de la parra buena,
el buen racimo que exprimí en el día
sin hora y sin reloj de mi inconsciencia.

Madre, esta noche se nos muere un año;
todos estos señores tienen su madre cerca,
y al lado mío mi tristeza muda
tiene el dolor de una muchacha muerta...
Y vino toda la acidez del mundo
a destilar sus doce gotas trémulas,
cuando cayeron sobre mi silencio
las doce uvas de la Noche Vieja.

Andrés Eloy Blanco

Twitter: @mariaauxig

sábado, 28 de diciembre de 2013

La Navidad.





La Navidad nos recuerda
aquel día, allá en Belén
cuando la Virgen María
dio a luz al niño Jesús.


Todo el pesebre brillaba
con rayos de eternidad,
porque ese día nació
el Rey de la humanidad.


María gritó contenta
a toda Jerusalén:
ya ha nacido el Mesías
el que nos vino a salvar.


San José, como buen padre
quiso al niño proteger...
Tomó un pedazo de cielo
y allí lo pudo envolver.


La mula, también el buey,
pasaron la noche en vela
cuidando cual centinelas
al pequeño niño Rey.


Los tres Reyes Magos
vinieron a conocer
y a traerle unos presentes
al niñito “ Hijo de Dios ".


Reinaba mucha alegría
en aquel dulce portal...
pues todo el mundo decía:
¡ El Salvador nació ya !


¡ Que viva la nochebuena !
¡ Que viva la Navidad !
Es una noche de Amor...
¡ Es una noche de Paz !



Autora: María Auxiliadora Gómez.   SUBLIME LENGUAJE DEL ALMA (2002)

Twitter: @mariaauxig

sábado, 7 de diciembre de 2013

Oración de la serenidad.





Dios, concédeme la serenidad para aceptar las cosas
que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que
puedo cambiar y la sabiduría para conocer la diferencia;
Viviendo un día a la vez, disfrutando un momento a la vez;
Aceptando las adversidades como un camino hacia la paz;
Pidiendo, como lo hizo Dios en este mundo pecador tal y como
es, y no como me gustaría que fuera; Creyendo que Tú harás,
que, todas las cosas, estén bien si yo me entrego a Tu voluntad;
de modo que pueda ser razonablemente feliz en esta vida e
increiblemente feliz Contigo en la siguiente.
Amén.


Karl Paul Reinhold Nieburhr.


Twitter: @mariaauxig

viernes, 29 de noviembre de 2013

Fecha natal




La fecha del calendario
hoy se viste de emoción
porque es tu cumpleaños 
hija de mi corazón,
retazo de mis entrañas
eres música y canción.
María Vanessa querida
eres tú mi inspiración.


El veintinueve de noviembre
día de tu nacimiento...
día en que se iluminó
mi vida y mi sentimiento,
por eso quiero decirte
en este grato momento
que tengas un cumpleaños
de alegría y de contento.


desde este suelo llanero 
te quisiera enviar
con garzas y corocoras
mi bendición maternal,
que Dios Padre te proteja
y guíe tu caminar
todos tus sueños se cumplan
en este día especial.


Tu papá y tus hermanas
también te quieren desear
lo más bello de la vida
con un amor sin igual
y con las manos unidas
todos vamos a cantar:
¡ Felíz Cumpleaños Vane
en esta fecha natal !


Que la Virgen de la Almudena
desde aquel cielo infinito
te cuide con gran amor
y te cubra con su manto.
...Las aves cantarinas
te ofrezcan su dulce canto
y tu vida siempre sea
rayo de luz y de encanto.


María Auxiliadora Gómez.

Twitter: @mariaauxig

lunes, 18 de noviembre de 2013

Nuestra señora de la Chiquinquirá




Llamada por los zulianos cariñosamente “La Chinita”, es venerada en Maracaibo y en todo el Estado Zulia con una profunda devoción y culto Mariano, todos los días del año pero de manera especial el día 18 de Noviembre para recordar aquel 18 de Noviembre de 1709, cuando un grupo de mujeres según versión de Romero (1979), cumplía con la diaria labor de la lavar la ropa sobre los retozonas olas del Lago de Maracaibo vieron como cabalgaba una pequeña tabla lisa…Esta tablita fue tomada por una sencilla mujer porque la necesitaba para tapar la tinaja del agua y la llevó a su casa. Allí poco a poco la madera comenzó a mancharse, la mujer la limpió y notó rasgos de una figura religiosa. Motivo por el cual la cuidó con mucho respeto y la coloco en la pared en un sitio muy especial. Al poco tiempo, luego de escucharse unos golpes y ruidos misteriosos, la casa comenzó a sacudirse y se ilumino por completo “con los fulgores que el retablo difundía en haces meridianos” para dar paso al refulgente  aparición de la Virgen de la Chiquinquirá en la tablilla, y la mujer atribulada se postró emocionada ante la imagen y comenzó a gritar: “Milagro, Milagro”, ante los inconfundibles gritos de alegría y emoción se acercaron los vecinos al lugar y vieron a la Virgen de color mestizo y faz indígena, que a todos miraba con semblante acogedor”.
Según el autor, posteriormente las autoridades eclesiásticas pensaron en trasladar la milagrosa tabla a la catedral, pero la Virgen escogió su propio santuario, al adquirir un peso imposible de ser levantado por los devotos que iban a la precesión. Pero al desviar el rumbo hacia la ermita de San Juan de Dios, construida en 1686, todo se hizo posible y desde entonces está allí, la Chinita alimentando el fervor mariano de los zulianos. En el año 1920, específicamente el 18 de Mayo, Papa Benedicto XV distinguió con el título de Basílica de Chiquinquirá; la coronación canónica de la Chinita se había realizado el 17 de Julio de 1917, ordenada por el mismo Papa, sin embargo, el acto de coronación efectiva de la Virgen se realizó muchos años después, el 18 de Noviembre de 1942, por Monseñor Marcos Sergio Godoy, Obispo del Zulia y representante de Pío XII en este acto canónico.
Es importante resaltar que los zulianos tienen una fe viva y ardiente en la Chinita y se lo expresan a través del culto, del canto, la poesía y la gaita, es por eso que hoy toda Venezuela se una al júbilo de esta celebración y en solo coro entonan la gaita:
“Chinita de Maracaibo
Chinita Virgen divina
Virgen de Chiquinquirá
Que nos alumbra el camino”


Fuente: Columna Horizonte Cultural, Semanario NOTILLANOS- San Fernando estado Apure del 18 al 24 de Noviembre del 2005.
 
    Twitter: @mariaauxig



domingo, 10 de noviembre de 2013

Vamos a contar mentiras




Ahora que vamos despacio,
Ahora que vamos despacio,
Vamos a contar mentiras, Tralará
Vamos a contar mentiras, Tralará
Vamos a contar mentiras.

Por el mar corren las liebres,
por el mar corren las liebres
Por el monte las sardinas, Tralará
Por el monte las sardinas, Tralará
Por el monte las sardinas.

Salí de mi campamento,
Salí de mi campamento,
Con hambre de seis semanas, Tralará
Con hambre de seis semanas, Tralará
Con hambre de seis semanas

Me encontré con un ciruelo
Me encontré con un ciruelo
Cargadito de manzanas, Tralará
Cargadito de manzanas, Tralará
Cargadito de manzanas

Empecé a tirarle piedras
Empecé a tirarle piedras
Y caían avellanas, Tralará
Y caían avellanas, Tralará
Y caían avellanas

Con el ruido de las piedras
Con el ruido de las piedras
Salió el amo del nogal, Tralará
Salió el amo del nogal, Tralará
Salió el amo del nogal

Chiquillo no tires piedras
Chiquillo no tires piedras
Que no es mío el melonar, Tralará
Que no es mío el melonar, Tralará
Que no es mío el melonar

Que es de una señora viuda
Que es de una señora viuda
Que se acaba de casar , Tralará
Que se acaba de casar, Tralará
Que se acaba de casar.

Ahora que vamos despacio,
Ahora que vamos despacio,
Vamos a contar mentiras, Tralará
Vamos a contar mentiras, Tralará
Vamos a contar mentiras.

Cancion infantil


Twitter: @mariaauxig