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Soy María Auxiliadora Gómez. venezolana, de profesión Dra en educación, estoy jubilada. Soy católica, creo en Dios Padre todopoderoso y en la Virgen María.Tengo tres hijas que para mi son mis más hermosas poesías: María Vanessa, María Patricia y María del Carmen. Amo la cultura el folklore, los refranes, el teatro, las danzas, la música, la pintura, la poesía, es decir el arte en todas sus facetas. Así mismo me gusta escribir cuentos, temas alusivos a la cultura, guíones de teatros, monólogos poesías; al decir poesías hago una pausa porque para mí la poesía es parte de mi vida, pues desde muy pequeña mi papá que hace tiempo está en el cielo me condujo a es mundo mágico y me enseñó a conocer, a convivir, a declamar y sobre todo a amar la poesía. Para muestra, soy autora de un libro de poemas titulado SUBLIME LENGUAJE DEL ALMA. En ese mismo sentido, en mi pueblo San Fernando de Apure escribía en una columna del Semanario NOTILLANOS que llevaba por nombre HORIZONTE CULTURAL. En honor a esa columna fue que hice este Blog en el año 2013 con el mismo nombre.

lunes, 10 de junio de 2013

La Princesa Sardinita



Es un cuento facilitado por Hernández (1948), que se refiere a un Rey que tenía una hija muy bonita, pero que era orgullosa y presumida, ella trataba muy mal al servicio y le gustaba hacer maldades a cuantos animalitos encontraba en su camino.
            Su padre la aconsejaba y le decía que todo aquello estaba mal hecho, pero ella no le hacía caso.
            Cierta tarde  la princesita paseaba por la orilla del mar y al ver que un pececillo que andaba jugando por allí le mojó sin querer el vestido, se puso furiosa y comenzó a tirarle piedras. No contenta con esto se metió dentro del agua para castigarlo. Ya lo tenía en sus manos, y al tratar de golpearlo, se le apareció de pronto un genio del mar, quien reprendiéndola le dijo: - Princesa malcriada y consentida: eres muy mala con los animalitos de Dios y con todo el mundo. Además eres muy vanidosa y mereces un buen castigo. Por lo tanto, voy a convertirte en la sardina más insignificante de este reino del océano.
            Tan pronto como el encantador terminó de decir aquello y de pronunciar ciertas palabras mágicas,  la niña quedó convertida en una sardina, con la obligación de servir a los demás peces del mar. Trabajaba, tanto y tanto que nunca tenía tiempo para arreglarse y asomarse a la ventana del ranchito submarino donde vivía. Ninguno de los otros peces le hacía caso, todos se divertían, pero nadie la invitaba a jugar, ni sentían compasión por ella; el mismo genio en persona la ponía a limpiar las ventanas y el piso de su casota.
            Transcurría el tiempo y la princesa estaba muy sola en el fondo del mar, pero lo más importante, ella consideraba que se merecía todo aquello por haber sido malcriada, desobediente, presumida y por todo lo que había hecho.
            Una mañana, estaba sentada a la puerta de su choza, muy triste y pensativa, vio que algo raro flotaba en la superficie del agua. Llevada por la curiosidad, se acercó a morderlo y quedó prendida por la boca.  La persona que había tirado aquel anzuelo al mar era un príncipe, quien al sacar la sardinita a tierra, quedó admirado al ver, que el pequeño pez, como por obra de magia se había convertido en una joven muy hermosa,  enseguida no pudiendo resistir la pasión el príncipe le pidió que fuera su esposa. Ella aceptó. Se casaron y fueron muy felices. La princesa Sardinita había dejado de ser malcriada. Desobediente y orgullosa, trataba con buenos modales a todo el mundo y nunca más volvió a meterse con los animalitos del monte ni con los pececillos que jugaban en las playas del mar.
 “Este cuento deja una enseñanza muy hermosa: La humildad es una gran virtud”.  

Fuente: Columna Horizonte Cultural, Semanario NOTILLANOS- San Fernando de Apure, del 21 al 27 de Octubre 2005.   María A. Gómez de Pérez 

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