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Soy María Auxiliadora Gómez. venezolana, de profesión Dra en educación, estoy jubilada. Soy católica, creo en Dios Padre todopoderoso y en la Virgen María.Tengo tres hijas que para mi son mis más hermosas poesías: María Vanessa, María Patricia y María del Carmen. Amo la cultura el folklore, los refranes, el teatro, las danzas, la música, la pintura, la poesía, es decir el arte en todas sus facetas. Así mismo me gusta escribir cuentos, temas alusivos a la cultura, guíones de teatros, monólogos poesías; al decir poesías hago una pausa porque para mí la poesía es parte de mi vida, pues desde muy pequeña mi papá que hace tiempo está en el cielo me condujo a es mundo mágico y me enseñó a conocer, a convivir, a declamar y sobre todo a amar la poesía. Para muestra, soy autora de un libro de poemas titulado SUBLIME LENGUAJE DEL ALMA. En ese mismo sentido, en mi pueblo San Fernando de Apure escribía en una columna del Semanario NOTILLANOS que llevaba por nombre HORIZONTE CULTURAL. En honor a esa columna fue que hice este Blog en el año 2013 con el mismo nombre.

viernes, 18 de octubre de 2013

La Hilandera.




Dijo el hombre a la Hilandera
a la puerta de su casa:
_ Hilandera, estoy cansado,
dejé la piel en las zarzas,
tengo sangradas las manos,
tengo sangradas las plantas,
en cada piedra caliente
dejé un retazo del alma,
tengo hambre, tengo fiebre,
tengo sed..., la vida es mala...
Y contestó la Hilandera: - Pasa.

Dijo el hombre a la Hilandera
en el patio de su casa:
- Hilandera estoy cansado,
tengo sed, la vida es mala;
Ya no me queda una senda
donde no encuentre una zarza.
Hila una venda, Hilandera,
hila una venda tan larga
que no te quede más lino;
ponme la venda en la cara,
cúbreme tanto los ojos
que ya no pueda ver nada,
que no se vea en la noche
ni un rayo de vida mala.
Y contestó la Hilandera: - Aguarda.

Hiló tanto la Hilandera
que las manos le sangraban.
Y se pintaba de sangre
la larga venda que hilaba.
Ya no le quedó más lino
y la venda roja y blanca
puso en los ojos del hombre,
que ya no pudo ver nada...
Pero, después de unos días,
el hombre le preguntaba:
- ¿ Dónde te fuiste, Hilandera,
que ni siquiera me hablas ?
¿Qué hacías en estos días,
qué hacías y dónde estabas?
Y contestó la Hilandera: - Hilaba.

Y un día vio la Hilandera
que el hombre ciego lloraba;
ya estaba la espesa venda
atravesada de lágrimas,
una gota cristalina
de cada ojo manaba.
Y el hombre dijo: - Hilandera,
¡ te estoy mirando a la cara !
¡ Que bien se ve todo el mundo
por el cristal de las lágrimas !

Los caminos estan frescos,
los campos verdes de agua;
Hay un iris en las cosas,
que me las llena de gracia.
La vida es buena, Hilandera,
la vida no tiene zarzas;
¡ Quítame la larga venda
que me pusiste en la cara !

Y ella le quitó la venda
y la Hilandera lloraba
y se estuvieron mirando
por el cristal de las lágrimas
y el amor, entre sus ojos, hilaba...


Autor: Andrés Eloy Blanco.  



Twitter: @mariaauxig

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