viernes, 8 de noviembre de 2013

A mis hijas.







Con mi espíritu henchido de inspiración
dibujaré estos versos cual pétalos de flor,
con lágrimas que nublan mis ojos de emoción
pues son para  mis hijas, amantísimo Señor.


Son Ellas, perfume de mi esencia,
lo más puro, santo e intangible
que adornan y dan vida a mi existencia
con destellos de luz inconfundible.


Parecen estrellitas que brillan con fulgor
y hacen crecer la fe en mi corazón,
para sentir entonces la gloria del Creador
y así mi amor de madre temblar por la pasión.


Son de mi alma: la esperanza...
la angelical belleza de las rosas,
y sueño felíz con añoranzas...
que son para mí joyas valiosas.


Son mis hijas ternura milagrosa,
que en mi sueño se hicieron realidad
y con murmullo de música copiosa
hacen real mi vida y mi verdad.




Autor: María Auxiliadora Gómez.         SUBLIME LENGUAJE DEL ALMA (2002)


Twitter: @mariaauxig

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