viernes, 31 de enero de 2014

Oración a Don Bosco






¡ Oh Padre y maestro de la juventud, San Juan Bosco !
que tanto trabajaste por la salvación de las almas, se nuestra
guía en buscar el bien de la nuestra y la salvación del prójimo,
ayúdanos a vencer las pasiones y el respeto humano.
enséñanos a amar a Jesús Sacramentado, a María Santísima
Auxiliadora y al Papa, y nos obtenga de Dios una santa muerte, para
que podamos un día hallarnos juntos en el cielo.

Amén







Twitter: @mariaauxig

domingo, 26 de enero de 2014

La oración por todos





I

Ve a rezar, hija mía. Ya es la hora
de la conciencia y del pensar profundo:
cesó el trabajo afanador y al mundo
la sombra va a colgar su pabellón.
Sacude el polvo el árbol del camino,
al soplo de la noche; y en el suelto
manto de la sutil neblina envuelto,
se ve temblar el viejo torreón.
¡Mira su ruedo de cambiante nácar
el occidente más y más angosta;
y enciende sobre el cerro de la costa
el astro de la tarde su fanal.
Para la pobre cena aderezado,
brilla el albergue rústico; y la tarda
vuelta del labrador la esposa aguarda
con su tierna familia en el umbral.
Brota del seno de la azul esfera
uno tras otro fúlgido diamante;
y ya apenas de un carro vacilante
se oye a distancia el desigual rumor.
Todo se hunde en la sombra; el monte, el valle,
y la iglesia, y la choza, y la alquería;
y a los destellos últimos del día,
se orienta en el desierto el viajador.
Naturaleza toda gime: el viento
en la arboleda, el pájaro en el nido,
y la oveja en su trémulo balido,
y el arroyuelo en su correr fugaz.
El día es para el mal y los afanes.
¡He aquí la noche plácida y serena!
El hombre, tras la cuita y la faena,
quiere descanso y oración y paz.
Sonó en la torre la señal: los niños
conversan los niños
conversan con espíritus alados;
y los ojos al cielo levantados,
invocan de rodillas al Señor.
Las manos juntas, y los pies desnudos,
fe en el pecho, alegría en el semblante,
con una misma voz, a un mismo instante,
al Padre Universal piden amor.
Y luego dormirán; y en leda tropa,
sobre su cuna volarán ensueños,
ensueños de oro, diáfanos, risueños,
visiones que imitar no osó el pincel.
Y ya sobre la tersa frente posan,
ya beben el aliento a las bermejas
bocas, como lo chupan las abejas
a la fresca azucena y al clavel.
Como para dormirse, bajo el ala
esconde su cabeza la avecilla,
tal la niñez en su oración sencilla
adormece su mente virginal.
¡Oh dulce devoción que reza y ríe!
¡De natural piedad primer aviso!
¡Fragancia de la flor del paraíso!
¡Preludio del concierto celestial!

II

Ve a rezar, hija mía. Y ante todo,
ruega a Dios por tu madre: por aquella
que te dio el ser, y la mitad más bella
de su existencia ha vinculado en él;
que en su seno hospedó tu joven alma,
de una llama celeste desprendida;
y haciendo dos porciones de la vida,
tomó el acíbar y te dio la miel.
Ruega después por mí, más que tu madre
lo necesito yo... Sencilla, buena,
modesta como tú, sufre la pena,
y devora en silencio su dolor.
A muchas compasiones, a nadie envidia,
la vi tener en mi fortuna escasa.
Como sobre el cristal la sombra, pasa
sobre su alma el ejemplo corruptor.
No le son conocidos... ¡ni lo sean
a ti jamás! ... los frívolos azares
de la vana fortuna, los pesares
ceñudos que anticipan la vejez;
de oculto oprobio el torcedor, la espina
que punza a la conciencia delincuente,
la honda fiebre del alma, que la frente
tiñe con enfermiza palidez.
Más yo la vida por mi mal conozco,
conozco el mundo, y sé su alevosía;
y tal vez de mi boca oirás un día
lo que valen las dichas que nos da.
Y sabrás lo que guarda a los que rifan
riquezas y poder, la urna aleatoria,
y que tal vez la senda que a la gloria
guiar parece, a la miseria va.
Viviendo, su pureza empaña el alma,
y cada instante alguna culpa nueva
arrastra en la corriente que la lleva
con rápido descenso al ataúd.
La tentación seduce; el juicio engaña;
en los zarzales del camino, deja
alguna cosa cada cual: la oveja
su blanca lana, el hombre su virtud.
Ve, hija mía, a rezar por mí, al cielo
pocas palabras dirigir te baste;
"Piedad, Señor, al hombre que criaste;
eres Grandeza; eres Bondad; ¡perdón!
Y Dios te oirá que cuál del arar santa
sube el humo a la cúpula eminente,
sube del pecho cándido, inocente,
al trono del Eterno la oración.
Todo tiende a su fin: a la luz pura
del sol, la planta; el cervatillo atado,
a cervatillo atado,
a la libre montaña; el desterrado,
al caro suelo que lo vio nacer;
y la abejilla en el frondoso valle,
de los nuevos tomillos al aroma;
y la oración en alas de paloma
a la morada del Supremo Ser.
Cuando por mí se eleva a Dios tu ruego,
soy como el fatigado peregrino,
que su carga a la orilla del camino
deposita y se sienta a respirar;
porque de tu plegaria el dulce canto
alivia el peso a mi existencia amarga,
y quita de mis hombros esta carga,
que me agobia de culpa y de pesar.
Ruega por mí, y alcánzame que vea,
en esta noche de pavor, el vuelo
de un ángel compasivo, que del cielo
traiga a mis ojos la perdida luz.
Y pura finalmente, como el mármol
que se lava en el templo cada día,
arda en sagrado fuego el alma mía,
como arde el incensario ante la cruz.

III

Ruega, hija, por tus hermanos,
los que contigo crecieron,
y en un mismo seno exprimieron,
y un mismo techo abrigó.
Ni por los que te amen sólo
el favor del cielo implores;
por justos y pecadores,
Cristo en la cruz expiró.
Ruega por el orgulloso
que ufano se pavonea,
y en su dorada librea,
funda insensata altivez;
y por el mendigo humilde
que sufre el ceño mezquino
de los que beben el vino
porque le dejen la hez.
Por el que de torpes vicios
sumido en profundo cieno,
hace aullar el canto obsceno
de nocturna bacanal.
Y por la velada virgen
que en su solitario lecho
con la mano hiriendo el pecho,
reza el himno sepulcral.
Por el hombre sin entrañas,
en cuyo pecho no vibra
una simpática fibra
al pesar y a la aflicción.
Que no da sustento al hambre,
ni a la desnudez vestido,
ni da la mano al caído,
ni da a la injuria perdón.
Por el que en mirar se goza
su puñal de sangre rojo,
buscando el rico despojo,
o la venganza cruel.
Y por el que en vil libelo
destroza una fama pura,
y en la aleve mordedura
escupe asquerosa hiel.
Por el que surca animoso
la mar de peligros, llena;
por el que arrastra cadena,
y por su duro señor.
Por la razón que leyendo,
en el gran libro, vigila;
por la razón que vacila:
por la que abraza el error.
Acuérdate en fin, de todos
los que penan y trabajan;
y de todos los que viajan
por esa vida mortal.
Acuérdate aun del malvado
que a Dios blasfemando irrita.
La oración es infinita:
nada agota su caudal.

IV

¡Hija! reza también por los que cubre
la soporosa piedra de la tumba,
profunda sima adonde se derrumba
la turba de los hombres mil a mil:
abismo en que se mezcla polvo a polvo,
y pueblo a pueblo; cual se ve a la hoja
de que el añoso bosque Abril despoja,
mezclar

la suya otro y otro Abril.
Arrodilla, arrodíllate en la tierra
donde segada en flor yace mi Lola,
coronada de angélica aureola;
do helado duerme cuanto fue mortal;
donde cautivas almas piden preces
que las restauren a su ser primero,
y purguen las reliquias del grosero
vaso, que las contuvo, terrenal.
¡Hija! cuando tú duermes, te sonríes,
y cien apariciones peregrinas,
sacuden retozando tus cortinas:
travieso enjambre, alegre, volador.
Y otra vez a la luz abres los ojos,
al mismo tiempo que la aurora hermosa
abre también sus párpados de rosa,
y da a la tierra el deseado albor.
¡Pero esas pobres almas!... ¡si supieras
que sueño duermen!... su almohada es fría;
duro su lecho; angélica armonía
no regocija nunca su prisión.
No es reposo el sopor que las abruma;
para su noche no hay albor temprano;
y la conciencia, velador gusano,
les roe inexorable el corazón.
Una plegaria, un solo acento tuyo,
hará que gocen pasajero alivio,
y de que luz celeste un rayo tibio
logre a su oscura estancia penetrar;
que el atormentador remordimiento
una tregua a sus víctimas conceda,
y del aire, y el agua, y la arboleda,
oigan el apacible susurrar.
Cuando en el campo con pavor secreto
la sombra ves, que de los cielos baja,
la nieve que las cumbres amortaja,
y del ocaso el tinte carmesí:
en las quejas de aura y de la fuente
¿no te parece que una voz retiña?
una doliente retiña?
una doliente voz que dice: "Niña,
cuándo tú reces, ¿rezarás por mí?"
Es la voz de las almas. A los muertos
que oraciones alcanzan, no escarnece
el rebelado arcángel, y florece
sobre su tumba perennal tapiz.
Más ¡ay! los que yacen olvidados
cubren perpetuo horror, hierbas extrañas
ciegan su sepultura; a sus entrañas
¡árbol funesto enreda la raíz!
Y yo también, (no dista mucho el día)
huésped seré de la morada oscura,
y el ruego invocaré de un alma pura,
que a mi largo penar consuelo dé.
Y dulce entonces me será que vengas,
y para mí la eterna paz implores,
y en la desnuda loza esparzas flores,
simple tributo de amorosa fe.
¿Perdonarás a mi enemiga estrella,
si disipadas fueron una a una
las que mecieron tu mullida cuna
esperanzas de alegre porvenir?
Sí, le perdonarás; y mi memoria
te arrancará una lágrima, un suspiro
que llegue hasta mi lóbrego retiro,
y haga mi helado polvo rebullir.



Autor: Andrés Bello 

Twitter: @mariaauxig

jueves, 23 de enero de 2014

Vasallos de la Candelaria




Es una danza que se ejecuta con el objetivo de rendir culto a la Virgen de la Candelaria durante los días 2 y 3 de Febrero en la Parroquia Estado Mérida.
Según Domínguez y Salazar (1969) esta danza tiene su origen en una leyenda que suministró Colmenares (1956) donde se relata que hace mucho tiempo, una señora oriunda de Zumba, pequeño caserío que pertenece a Punta (La Parroquia) estaba barriendo y se encontró una tablita con la imagen de la Virgen de la Candelaria y unos danceros, tomó la  Virgen decidió guardarla junto a sus santos, pero cada vez que barría, volvía a encontrar la virgen en el suelo, se la llevó al párroco, quien la colocó en un sitio especial dentro de la iglesia, hasta que un día se dio cuenta de que la Virgen no estaba en su lugar y para mayor sorpresa, la señora había conseguido otra vez la imagen en su hogar y se la entregó al padre, el Sacerdote lleno de admiración y comprendiendo el deseo de la aparecida, se dirigió a la casa de la buena mujer, bendijo el sitio, dejó allí la Virgen y le ofreció que a partir de ese momento, cada año organizaría a un grupo de personas para que representaran la danza que estaba junto a su imagen en aquel pedazo de madera, desde ese día la Virgen no ha desaparecido más y ese es el motivo por el cual los vasallos danzan ante la puerta de la Parroquia donde se encuentra la virgencita milagrosa. Los autores antes mencionados afirman que esta devoción popular, también se conoce como “Danza de la Candelaria”, “Moros de la Candelaria”, “Negritos de la Candelaria”, “Danceros de la Candelaria”.         
La festividad de la Candelaria es muy popular en todo el país, porque es la fecha en que culmina el ciclo de la navidad, se recogen los nacimientos y se realizan las paraduras del Niño, pero la celebración se viste de un gran colorido en la Parroquia, Mérida gracias a los vasallos de la Candelaria.
   Urbina (1996), señala que el día 2 de Febrero se adornan las calles, las casas, el templo de la Parroquia y tanto los lugareños y visitantes se reúnen en la iglesia para cumplir con la misa, procesiones, pago de promesas, y también en la Bendición del Fuego de la Candelaria, al terminar los oficios religiosos, colocan a la virgen a las puertas del recinto sagrado, los vasallos entonan coplas a la virgen antes de comenzar el baile, es importante destacar que el baile que realizan los vasallos es alegórico a las faenas que realiza el campesino en la preparación y cultivo de la tierra y por lo tanto llevan el nombre de la Roza, la Siembra y la Cosecha. El día 3, los vasallos llevan a la virgen a Zumba, lugar donde apareció, realizan la ceremonia, bailan y regresen a la Parroquia, donde continúan la celebración en la casa del capitán, donde bailan la danza del palito, luego se encaminan hacia la plaza, para realizar el entierro del gallo. La música que acompaña las diferentes coreografías se toca con violín, cuatro, tambora, a los cuales se le suma el rítmico sonido de unos palos que los vasallos chocan contra el piso o entre ellos, y el golpe de una maraca, que cada dancero lleva en la mano derecha. Todos los danceros se esmeran en darle colorido y un toque personal a su traje dentro de un modelo general que consta de pantalón bombacho a la rodilla, blusa, capa y sombrero adornado.
Con la realización de este significativo baile, se reafirma una tradición colectiva que entrelaza el pasado con el presente para poder dibujar el futuro con un popular colorido.       
 

Fuente: Columna Horizonte Cultural, Semanario NOTILLANOS- San Fernando estado Apure del 13 al 19 de Abril de 2007.
 
    Twitter: @mariaauxig


miércoles, 15 de enero de 2014

Maestro:





Eres ejemplo de vida
que al hombre sabes guiar,
conjugas saber y mística
y enseñas a practicar
el deber y la justicia
y así la verdad escalar.


Eres un sol que iluminas...
cual un halo de cristal.
Maestro eres la meta
del tiempo que quiere triunfar...
Porque tú vences barreras
y la Fe sabes proclamar.


Ma...má, Ma...má...
Mamá, se escucha deletrear...
Primer sonido que al niño
comienzas a enseñar,
porque eres santo Maestro...
Por eso te he se cantar.


Eres un devocionario...
Contigo aprendí a rezar.
Maestro fue Jesucristo,
Él, sí supo predicar
para que el Santo Evangelio
pudieramos irradiar.


Maestro, fiel testimonio.
Hoy yo quisiera evocar...
Las enseñanzas que un día,
me incitaron a soñar...
para ser un hombre útil
y así la patria ilustrar.


Maestro, en este día
te vengo a felicitar:
porque tu labor es noble,
no se puede comparar;
Eres grande y generoso
Dios Padre te va a premiar.


Autora: María Auxiliadora Gómez.  SUBLIME LENGUAJE DEL ALMA (2002)

Twitter: @mariaauxig

viernes, 3 de enero de 2014

Frases para reflexionar.







... 2014, ese barco que invita a navegar en el altamar de la
vida a todo viento cada día, con la ilusión de atracar en 
el puerto de las metas, logros y realizaciones...

María Auxiliadora Gómez.





Twitter: @mariaauxig