jueves, 31 de julio de 2014

Frases célebres.






...“Sólo se conocen las cosas
que se domestican."...



Antoine de Saint - Exupéry.

( El Principito ).




Twitter: @mariaauxig









miércoles, 23 de julio de 2014

El seminarista de los ojos negros




Desde la ventana de un casucho viejo
abierta en verano, cerrada en invierno
por vidrios verdosos y plomos espesos,
una salmantina de rubio cabello
y ojos que parecen pedazos de cielo,
mientas la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.

Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo,
marchan en dos filas pausados y austeros,
sin más nota alegre sobre el traje negro
que la beca roja que ciñe su cuello,
y que por la espalda casi roza el suelo.

Un seminarista, entre todos ellos,
marcha siempre erguido, con aire resuelto.
La negra sotana dibuja su cuerpo
gallardo y airoso, flexible y esbelto.
Él, solo a hurtadillas y con el recelo
de que sus miradas observen los clérigos,
desde que en la calle vislumbra a lo lejos
a la salmantina de rubio cabello
la mira muy fijo, con mirar intenso.
Y siempre que pasa le deja el recuerdo
de aquella mirada de sus ojos negros.
Monótono y tardo va pasando el tiempo
y muere el estío y el otoño luego,
y vienen las tardes plomizas de invierno.

Desde la ventana del casucho viejo
siempre sola y triste; rezando y cosiendo
una salmantina de rubio cabello
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.

Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos,
su seminarista de los ojos negros;
cada vez que pasa gallardo y esbelto,
observa la niña que pide aquel cuerpo
marciales arreos.

Cuando en ella fija sus ojos abiertos
con vivas y audaces miradas de fuego,
parece decirla:  —¡Te quiero!, ¡te quiero!,
¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo!
¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero!
A la niña entonces se le oprime el pecho,
la labor suspende y olvida los rezos,
y ya vive sólo en su pensamiento
el seminarista de los ojos negros.

En una lluviosa mañana de inverno
la niña que alegre saltaba del lecho,
oyó tristes cánticos y fúnebres rezos;
por la angosta calle pasaba un entierro.

Un seminarista sin duda era el muerto;
pues, cuatro, llevaban en hombros el féretro,
con la beca roja por cima cubierto,
y sobre la beca, el bonete negro.
Con sus voces roncas cantaban los clérigos
los seminaristas iban en silencio
siempre en dos filas hacia el cementerio
como por las tardes al ir de paseo.

La niña angustiada miraba el cortejo
los conoce a todos a fuerza de verlos...
tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos...
el seminarista de los ojos negros.

Corriendo los años, pasó mucho tiempo...
y allá en la ventana del casucho viejo,
una pobre anciana de blancos cabellos,
con la tez rugosa y encorvado el cuerpo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.

La labor suspende, los mira, y al verlos
sus ojos azules ya tristes y muertos
vierten silenciosas lágrimas de hielo.

Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo
del seminarista de los ojos negros...

Autor: Miguel Ramos Carrión

Twitter: @mariaauxig

sábado, 19 de julio de 2014

Poema de la despedida.






Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.


Este cariño triste, y apasionado y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.


Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.


Te digo adiós, y acaso con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.



Autor: José Angel Buesa.



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jueves, 17 de julio de 2014

Frases célebres.









...“ La luna, como una flor en el arco del cielo,
con deleite silencioso, se instala y sonríe 
en la noche."...



William Blake.






Twitter: @mariaauxig

domingo, 6 de julio de 2014

La pulga y el piojo




La pulga y el piojo se quieren casar, pero no se casan por falta de pan

Respondió el Gorgojo desde su trigal: “Hágase la boda que yo doy el pan”


Ya no es por el pan que ya lo tenemos,
ahora es quien baile, ¿dónde lo hallaremos?
Respondió la Vaca desde su corral:
“Mmmm, hágase la boda que yo iré a bailar”

Ya no es por el baile que ya lo tenemos,
Ahora es quien cante, ¿dónde lo hallaremos?
Respondió la Rana desde el platanal:
“Hágase la boda que yo iré a cantar”

Ya no es por el canto que ya lo tenemos,
Ahora es quien coma, ¿dónde lo hallaremos?
Exclamó el Zamuro, que buen paladar:
“Je, je, hágase la boda que yo iré a almorzar”

Ya no es quien almuerce que ya lo tenemos,
Falta quien trabaje ¿dónde lo hallaremos?
Saltó la Pereza del algarrobal:
“Hágase la boda, que yo iré a trabajar”

Ya no es quien trabaje, que ya lo tenemos,
Ahora es la luz, ¿dónde la hallaremos?
Respondió el Cocuyo desde el chamizal:
“hágase la boda, que yo iré a alumbrar”

Ya no es por la luz, que ya la tenemos
Ahora es el perfume ¿dónde lo hallaremos?
Salió el Mapurite desde el matorral:
“Hágase la boda que yo iré a perfumar”

Ya no es el perfume que ya lo tenemos,
Ahora es el Padrino ¿dónde lo hallaremos?
Gritó el Ratoncito: “¡Me importa un comino!
Bueno, si encierran la Gata, yo soy el Padrino”

Ya no es el Padrino que ya lo tenemos,
Ahora es la Madrina, ¿dónde la hallaremos?
Respondió la Gata desde la cocina:
“Hágase la boda, yo soy la Madrina”
Todos se durmieron por el ron y el vino,
Entonces la Gata ¡MIAAAUUU! ¡Se comió al padrino!



Autor: Hermógenes Gómez
Twitter: @mariaauxig