domingo, 30 de noviembre de 2014

Los apodos


Llamados también Motes, sobrenombres o remoquetes, son una manera peculiar de comunicación, empleada por las personas en los diferentes pueblos y ciudades, son palabras que añadidas al nombre propio o en sustitución del mismo, identifica a un personaje, bien sea famoso o no, los Apodos tienen la ingeniosa cualidad de desenmascarar  las personas, porque destacan de manera sarcástica los defectos de un  individuo, bien sea familiar, conocido o un amigo. La finalidad de los sobrenombres es pícara, estimula el ingenio y la asociación en el creador, mide la capacidad de humor en el afectado, tienen la particularidad de encerrar de manera precisa en una sola palabra, en una sola imagen, un sinfín de significados, causan risas y exponen a la persona a quien se le coloca el sobrenombre a la burla y al escarnio, en cierta forma lo marcan, lo etiquetan; los apodos se convierten casi en un estigma.
Existen diferentes tipos de motes, los que señalan una caracterización de la personalidad de un individuo, definiendo brevemente y con exactitud un defecto o elogio, ejemplo, a una mujer engreída le dicen Lady Di, a un estudiante sumamente preocupado por los estudios, empedernido en la lectura se le llama Nerd. Los Apodos más comunes son los que nombran una característica física. A un flaco se le dice Seis en Punto, tomando como referencia las manecillas del reloj que forman una línea; a la persona que le faltó desarrollarse, debido al crecimiento le dicen enano. Algunos motes son hereditarios, por ejemplo, al hijo del pelón le dicen peloncito, al hijo del pollo pollito, hay otros que agrupan los gentilicios, como El Apureño, El Caraqueño. Hay los que figuran como nombre propio en el plano colectivo, es decir,  a los ciudadanos de los Estado Unidos de Norteamérica le dicen Gringos. En la historia de Venezuela se encuentran muchos apodos, entre los cuales se pueden mencionar El Taita de la Cordillera, así se llamaba al General Pedro Zaraza  por la blancura de su rostro, Pedro Camejo era conocido como el Negro Primero, José Antonio Páez era llamado El Catire o El León de Payara; Juan Vicente Gómez El Bagre. En el llano existen infinidades de apodos, algunos de ellos, ojos de vaca loca, es un personaje que tiene los ojos grandes; a un renco se le llama pata e´ cabra; a un individuo de cabeza grande se le dice cabeza e´ topia; a alguien muy delgado rabo e´ yuca,… Dicen que nadie se escapa del apodo, porque además de ser un fenómeno cultural, es también un fenómeno social.



María Auxiliadora Gómez


Twitter: @mariaauxig

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