miércoles, 15 de agosto de 2018

La Asunción de la Virgen María.



La Virgen espera tendida en su lecho
Con gran Amor la reciba su Hijo
Los apóstoles no pueden ocultar su desolación.
Y a los pies de la cama imploran su bendición.
La Madre los calma y les dice con gran emoción.
Amados hijos, ¿crees que os voy a olvidar?
¿Os ha olvidado vuestro Señor… y mío?
¿No estaré más cerca, para vuestra intercesión?
Intercederé por todos, con todo el amor de mi Corazón.
proclamar que mi hijo, es El Rey y Señor, y no hay otro.
Con detalle os lo enseñó, con su Vida, con su
Muerte en Cruz, y su Sangre.
Haced lo que Él os diga, escucharlo, y obedecer.
Evangelizar todos los pueblos, para salvar a mis hijos.
El Espíritu Santo os guíe, como lo hizo con migo.
Me anonade del Portento, y la Grandeza.
De la sublime, transcendencia. Qué el Padre, nos envió
Quedando mi Alma con una gracia singular…
No habiendo otra igual, en toda la humanidad.
Al Ensalzarme, a tanta Gracia y Dignidad.
Bendito sea, mi Padre y my Señor, alabado por toda la Eternidad.
Subo entre Querubines, a la Casa de Dios, mi Hijo sale al encuentro…
Con toda su Majestad, al encuentro, de su Madre, y la Esclava del Señor.
La Bienaventurada… ¡Inmaculada Concepción!.

Autor: Mercedes Ramos.

Twitter: @mariaauxig 




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