martes, 30 de octubre de 2018

Alma desnuda.


Soy un alma desnuda en estos versos, Alma desnuda que angustiada y sola Va dejando sus pétalos dispersos.
Alma que puede ser una amapola, Que puede ser un lirio, una violeta, Un peñasco, una selva y una ola.
Alma que como el viento vaga inquieta Y ruge cuando está sobre los mares, Y duerme dulcemente en una grieta.
Alma que adora sobre sus altares, Dioses que no se bajan a cegarla; Alma que no conoce valladares.
Alma que fuera fácil dominarla Con sólo un corazón que se partiera Para en su sangre cálida regarla.
Alma que cuando está en la primavera Dice al invierno que demora: vuelve, Caiga tu nieve sobre la pradera.
Alma que cuando nieva se disuelve En tristezas, clamando por las rosas con que la primavera nos envuelve.
Alma que a ratos suelta mariposas A campo abierto, sin fijar distancia, Y les dice: libad sobre las cosas.
Alma que ha de morir de una fragancia De un suspiro, de un verso en que se ruega, Sin perder, a poderlo, su elegancia.
Alma que nada sabe y todo niega Y negando lo bueno el bien propicia Porque es negando como más se entrega.
Alma que suele haber como delicia Palpar las almas, despreciar la huella, Y sentir en la mano una caricia.
Alma que siempre disconforme de ella, Como los vientos vaga, corre y gira; Alma que sangra y sin cesar delira Por ser el buque en marcha de la estrella.

Autor: Alfonsina Storni.

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viernes, 26 de octubre de 2018

Doctor José Gregorio Hernández.




Doctor José Gregorio Hernández
hoy el fervor popular
te proclama el fiel santo
de toda la humanidad
porque siempre practicaste
cada virtud teologal.

Con mucha fe y esperanza
y una inmensa caridad
fuiste médico de los pobres
que en ti solían buscar
la curación de sus males
para las penas aliviar.

Coronaste de humildad
tu acertada vocación
de curar a los enfermos
con mucha dedicación
por eso quiero implorarte
a través de la oración

Por mi María Del Carmen,
que en su inocente soñar
se convirtió en paciente
de tu infinita bondad,
vela por su salud
te lo vengo a suplicar.

¡Oh José Gregorio Hernández
fuiste el médico ejemplar
de los más necesitados
un manantial de piedad,
el orgullo de Isnotú
que fue tu cuna y tu altar.

Autor: María Auxiliadora Gómez.

Twitter: @mariaauxig

domingo, 21 de octubre de 2018

El otoño del alma.


Hoy te quiero recordar madrecita de mi vida
como lo suelo hacer con versos del alma mía
hilvanando las estrofas con cada segundo...
cada minuto... cada día... cada semana
cada mes... cada año... y otro año...
que suma y suma en el calendario de la vida
pinceladas y retazos de otoños en el alma,
cuando vemos que la vida pasa y pasa cada día
y tu recuerdo se adhiere a mi piel con alegría
y empalaga mis sentidos cual panal de dulzura
mientras libo la huella de tu amor y tu ternura
voy dibujando aquí en mi alma tu voz y tu melodía
y cada una de tus tenues caricias
que convierten todas mis remembranzas
en una noble hermosa y sublime poesía.

Pero hay momentos en el andar por la vida
que brillan despistados los luceros
y la luna alumbra tal vez desconcertada
la magia de una noche fría, triste y oscura
y es porque en el jardín de mi alma
ya las hojas no estan reverdecidas
más bien amarillentas, casi descoloridas
y las flores no tienen ya luz propia
porque han perdido la esencia de la vida,
sólo vemos algunos crisantemos,
 y otras pocas como el pensamiento
pensamiento profundo que yace aqui en mi pecho
porque hasta las ramas de los árboles
tienen la fe y la esperanza perdida
porque en el alma de mi alma hay un otoño
que conjuga tristeza, pena y nostalgia
y también muchísima melancolía
cuando recuerdo a mi madre
y aquel día cruel de su partida.

Cuando evoco a mi madre
y aquella su triste despedida,
las lágrimas deslizan tapizando mis mejillas
como hace la llovizna cuando acaricia la brisa
y el mar cuando a la playa se arrima
para dejar en la arena besos de sal... besos de fantasía...
Como hace el otoño cuando las hojas declinan
para volar por los aires cual gaviotas perdidas,
llenando el cielo de música y serpentinas...
y vemos ese otoño, ocaso de la vida,
tratando de dar consuelo al alma mía
para poder recordar con versos y poesias
a mi madrecita santa que un dia me dio vida.

Ya en mi alma no habrá otoño ni tristeza...
 en mi alma no habrá agobio ni melancolía...
Solamente habrá fiesta y muchísima alegria,
porque el amor de mi madre está vivo todavía.
Y el tiempo se encarga de agradecer Dios
y disfrutar las sorpresas de la vida día a día.

Hoy te quiero recordar madre de mi vida
con versos paridos de mi entraña,
para convertir el otoño del alma en poesía,
y sacar de mi pecho la tristeza y la melancolía,
y cultivar las flores con colores de ilusión y vida
con  fragancias dulces que saben a caramelos.
... Porque el otoño es canto, es volver a nacer,
... porque el otoño promete un nuevo amanecer
que es tu amor madre,  anclado aquí en mi alma
como la música del cielo en el atardecer...
como la voz que arrulla la cuna en el amanecer,
y las estrellitas que brillan en el anochecer.
Porque el otoño es un hermoso sentimiento
Porque el otoño es amar, llorar, reir y padecer.

María Auxiliadora Gómez.

Twitter: @mariaauxig

jueves, 18 de octubre de 2018

Antes de tiempo.



Soñamos con vidas de lujos
porque nos han enseñado
que vale más tener
que dar.
Somos los amantes
del quiero más y más y más,
pero no  somos capaces
de mirarnos al espejo
Y decir que nuestro precio
no es nuestro valor.
Queremos que los demás nos admiren,
ser la envidia,
ser el ejemplo,
nos sienta bien que quieran ser como nosotros,
pero realmente, ni siquiera nosotros
sabemos muy bien lo que somos.
Presumimos de tener esto o aquello,
de ser blancos, negros o azules.
No damos el brazo a torcer
porque venimos cargados
del gimnasio.
Nos miramos a los ojos de los demás
y no nos damos cuenta
de que somos la viva imagen de la soledad.
Tratamos de aparentar por encima de nuestras
posibilidades
porque sabemos que si abrimos la puerta
a lo que verdaderamente somos,
todos saldrán huyendo.
Matamos cualquier atisbo de naturaleza:
nos reímos del débil por serlo,
del sensible por llorar,
del que escribe, del que canta, del que pinta.
Nos reímos.
Nos obsesionados con ser los mejores
porque nos han dicho que sólo siéndolo
conseguiremos alcanzar la cima.
Estamos ciegos,
pero la venda es de Prada.
Cada vez queremos ser más inalcanzables
para el resto,
pero no nos damos cuenta
de que estrechar el círculo
solo servirá para no poder respirar.
De cara a la galería,
nuestro escaparate es un maniquí
vestido de Zara.
Hemos creado un mundo
en el que importa más el qué dirán
que lo que sentimos,
que lo que somos,
y es triste Porque
estamos empezando a morirnos
antes de tiempo.


Autor: Miguel Gane.


Twitter: @mariaauxig



sábado, 13 de octubre de 2018

Silencio.


Cuando tú te quedes muda,
cuando yo me quede ciego,
nos quedarán las manos
y el silencio.
Cuando tú te pongas vieja,
cuando yo me ponga viejo,
nos quedarán los labios
y el silencio.
Cuando tú te quedes muerta,
cuando yo me quede muerto,
tendrán que enterrarnos juntos
y en silencio;
y cuando tú resucites,
cuando yo viva de nuevo,
nos volveremos a amar
en silencio;
y cuando todo se acabe
por siempre en el universo,
será un silencio de amor
el silencio.


Autor: Andrés Eloy Blanco.

Twitter: @mariaauxig 

martes, 9 de octubre de 2018

Qué suerte he tenido de nacer.


Qué suerte he tenido de nacer
Para estrechar la mano de un amigo
Y poder asistir como testigo
Al milagro de cada amanecer

Qué suerte he tenido de nacer
Para tener la opción de la balanza
Sopesar la derrota y la esperanza
Con la gloria y el miedo de caer

Qué suerte he tenido de nacer
Para entender que el honesto y el perverso
Son dueños por igual del universo
Aunque tengan distinto parecer

Qué suerte he tenido de nacer
Para callar cuando habla el que más sabe
Aprender a escuchar, ésa es la clave
Si se tiene intenciones de saber

Qué suerte he tenido de nacer
Y lo digo sin falsos triunfalismos
La victoria total, la de uno mismo
Se concreta en el ser y en el no ser

Qué suerte he tenido de nacer
Para cantarle a la gente y a la rosa
Y al perro y al amor y a cualquier cosa
Que pueda el sentimiento recoger

Qué suerte he tenido de nacer
Para tener acceso a la fortuna
De ser río en lugar de ser laguna
De ser lluvia en lugar de ver llover

Qué suerte he tenido de nacer
Para comer a conciencia la manzana
Sin el miedo ancestral a la sotana
Ni a la venganza final de lucifer

Pero sé, bien que sé
Que algún día también me moriré
Si ahora vivo contento con mi suerte
Sabe dios qué pensaré cuando mi muerte
Cuál será en la agonía mi balance, no lo sé
Nunca estuve en ese trance

Pero sé, bien que sé
Que en mi viaje final escucharé
El ambiguo tañir delas campanas
Saludando mi adiós, y otra mañana
Y otra voz, como yo, con otro acento
Cantará a los cuatro vientos

Qué suerte he tenido de nacer


Autor: Alberto Cortés


Twitter: @mariaauxig