jueves, 18 de octubre de 2018

Antes de tiempo.



Soñamos con vidas de lujos
porque nos han enseñado
que vale más tener
que dar.
Somos los amantes
del quiero más y más y más,
pero no  somos capaces
de mirarnos al espejo
Y decir que nuestro precio
no es nuestro valor.
Queremos que los demás nos admiren,
ser la envidia,
ser el ejemplo,
nos sienta bien que quieran ser como nosotros,
pero realmente, ni siquiera nosotros
sabemos muy bien lo que somos.
Presumimos de tener esto o aquello,
de ser blancos, negros o azules.
No damos el brazo a torcer
porque venimos cargados
del gimnasio.
Nos miramos a los ojos de los demás
y no nos damos cuenta
de que somos la viva imagen de la soledad.
Tratamos de aparentar por encima de nuestras
posibilidades
porque sabemos que si abrimos la puerta
a lo que verdaderamente somos,
todos saldrán huyendo.
Matamos cualquier atisbo de naturaleza:
nos reímos del débil por serlo,
del sensible por llorar,
del que escribe, del que canta, del que pinta.
Nos reímos.
Nos obsesionados con ser los mejores
porque nos han dicho que sólo siéndolo
conseguiremos alcanzar la cima.
Estamos ciegos,
pero la venda es de Prada.
Cada vez queremos ser más inalcanzables
para el resto,
pero no nos damos cuenta
de que estrechar el círculo
solo servirá para no poder respirar.
De cara a la galería,
nuestro escaparate es un maniquí
vestido de Zara.
Hemos creado un mundo
en el que importa más el qué dirán
que lo que sentimos,
que lo que somos,
y es triste Porque
estamos empezando a morirnos
antes de tiempo.


Autor: Miguel Gane.


Twitter: @mariaauxig



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