domingo, 21 de octubre de 2018

El otoño del alma.


Hoy te quiero recordar madrecita de mi vida
como lo suelo hacer con versos del alma mía
hilvanando las estrofas con cada segundo...
cada minuto... cada día... cada semana
cada mes... cada año... y otro año...
que suma y suma en el calendario de la vida
pinceladas y retazos de otoños en el alma,
cuando vemos que la vida pasa y pasa cada día
y tu recuerdo se adhiere a mi piel con alegría
y empalaga mis sentidos cual panal de dulzura
mientras libo la huella de tu amor y tu ternura
voy dibujando aquí en mi alma tu voz y tu melodía
y cada una de tus tenues caricias
que convierten todas mis remembranzas
en una noble hermosa y sublime poesía.

Pero hay momentos en el andar por la vida
que brillan despistados los luceros
y la luna alumbra tal vez desconcertada
la magia de una noche fría, triste y oscura
y es porque en el jardín de mi alma
ya las hojas no estan reverdecidas
más bien amarillentas, casi descoloridas
y las flores no tienen ya luz propia
porque han perdido la esencia de la vida,
sólo vemos algunos crisantemos,
 y otras pocas como el pensamiento
pensamiento profundo que yace aqui en mi pecho
porque hasta las ramas de los árboles
tienen la fe y la esperanza perdida
porque en el alma de mi alma hay un otoño
que conjuga tristeza, pena y nostalgia
y también muchísima melancolía
cuando recuerdo a mi madre
y aquel día cruel de su partida.

Cuando evoco a mi madre
y aquella su triste despedida,
las lágrimas deslizan tapizando mis mejillas
como hace la llovizna cuando acaricia la brisa
y el mar cuando a la playa se arrima
para dejar en la arena besos de sal... besos de fantasía...
Como hace el otoño cuando las hojas declinan
para volar por los aires cual gaviotas perdidas,
llenando el cielo de música y serpentinas...
y vemos ese otoño, ocaso de la vida,
tratando de dar consuelo al alma mía
para poder recordar con versos y poesias
a mi madrecita santa que un dia me dio vida.

Ya en mi alma no habrá otoño ni tristeza...
 en mi alma no habrá agobio ni melancolía...
Solamente habrá fiesta y muchísima alegria,
porque el amor de mi madre está vivo todavía.
Y el tiempo se encarga de agradecer Dios
y disfrutar las sorpresas de la vida día a día.

Hoy te quiero recordar madre de mi vida
con versos paridos de mi entraña,
para convertir el otoño del alma en poesía,
y sacar de mi pecho la tristeza y la melancolía,
y cultivar las flores con colores de ilusión y vida
con  fragancias dulces que saben a caramelos.
... Porque el otoño es canto, es volver a nacer,
... porque el otoño promete un nuevo amanecer
que es tu amor madre,  anclado aquí en mi alma
como la música del cielo en el atardecer...
como la voz que arrulla la cuna en el amanecer,
y las estrellitas que brillan en el anochecer.
Porque el otoño es un hermoso sentimiento
Porque el otoño es amar, llorar, reir y padecer.

María Auxiliadora Gómez.

Twitter: @mariaauxig

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